Las barrancas de la Ciudad de México son mucho más que paisajes naturales: son pulmones verdes, refugios de biodiversidad y espacios que protegen a las comunidades de inundaciones y deslaves. Por eso, cuando estas áreas son amenazadas, toda la sociedad pierde. El pasado 8 de mayo de 2026, la Alcaldía Álvaro Obregón y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México demostraron que la defensa del medio ambiente es una prioridad, al realizar un operativo para asegurar un predio dentro de la barranca Río Becerra-Tepecoache, donde se presuntamente se depositaban ilegalmente residuos de construcción.
Un operativo por la defensa del territorio
Más de 100 elementos de seguridad participaron en esta acción coordinada, encabezada por personal ministerial de la Fiscalía de Delitos Ambientales. El objetivo fue claro: frenar las actividades de depósito clandestino de cascajo y otros residuos provenientes de obras de construcción que estaban afectando severamente este ecosistema urbano.
El sitio intervenido tiene una protección especial: está catalogado oficialmente como Área de Valor Ambiental desde el 5 de julio de 2007, cuando se publicó su declaratoria en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México. Posteriormente, en noviembre de 2012, se emitió el Programa de Manejo correspondiente para regular su conservación y protección ecológica.
El origen de la investigación
Las autoridades comenzaron a investigar tras detectar actividades irregulares el 3 de diciembre de 2025. Según el reporte oficial, se observó un camión de carga marca Ford, con placas del estado de Michoacán, descargando residuos de construcción en la barranca ubicada sobre avenida Tamaulipas y calle Año 1991, en la colonia Santa Lucía.
Además, se identificó otro vehículo que portaba logotipos aparentemente vinculados con la demarcación, el cual presuntamente descargó aproximadamente tres toneladas y media de cascajo dentro de la zona protegida.
Ante estos hechos, la Dirección General de Gobierno presentó una denuncia formal ante la Fiscalía de Delitos Ambientales, dando inicio a la carpeta de investigación correspondiente.
Por qué importan las barrancas
Los especialistas ambientales han señalado que el depósito ilegal de cascajo se ha convertido en uno de los principales problemas ecológicos dentro de la Zona Metropolitana del Valle de México. Estas prácticas no solo degradan el paisaje, sino que generan consecuencias graves para las comunidades:
- Obstruyen los cauces naturales, aumentando el riesgo de inundaciones
- Destruyen hábitats de especies nativas
- Contaminan suelos y mantos acuíferos
- Afectan la capacidad de las barrancas para regular la temperatura urbana
Los residuos de construcción suelen ser abandonados clandestinamente en barrancas, ríos y terrenos baldíos para evitar costos de disposición legal.
Un compromiso continuo
La administración encabezada por Javier López Casarín informó que estas acciones forman parte del programa "Barrancas ÁO: restauración de su grandeza", el cual busca recuperar y proteger estos espacios vitales para el bienestar de todas y todos.
La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) confirmó la clasificación ecológica del sitio y aportó información técnica sobre las restricciones ambientales aplicables en la zona. Mientras tanto, la Dirección General Jurídica de Álvaro Obregón dará seguimiento a la carpeta de investigación para sancionar a quienes resulten responsables.
Para las comunidades que habitan cerca de la barranca Río Becerra-Tepecoache, este operativo representa una esperanza de recuperar uno de los espacios naturales más importantes del poniente de la capital. Proteger nuestras barrancas es proteger nuestro futuro colectivo.